Ella iba caminando con una foto de una chica en la mano, preguntando a cada peatón con el que se cruzaba si la había visto. Los peatones, indiferentes, le contestaban que no y seguían su ritmo apurado. (Algunos ni siquiera frenaban, simplemente la ignoraban).
No se dio por vencida, siguió con su búsqueda.
Hacía ya algunos años que había perdido contacto con la persona de su foto y se levanto una mañana con ganas de encontrarla, hablarle y saber de su vida.
Recorrió muchas calles y lugares que esa persona solía frecuentar, hasta que le dolieron los pies y dejo de sentir las manos por el frío (Era pleno invierno, y encima caía llovizna).
Volvió a su casa, rendida.
Fue hasta el armario y saco una caja, esa en donde guardaba todos sus recuerdos, buenos y malos.
Con nostalgia, mientras veía esas cosas que hacían que reviviera viejos momentos, se le escapo una lagrima.
La chica de su foto, ella misma hacía unos años, había desaparecido y nadie se entero ni pudo notarlo.